Poema para una mujer enferma con Cutis Laxa

Le habían dicho que sería difícil

Le habían dicho que su cuerpo sería un límite, que su rara enfermedad dibujaría los contornos de su vida antes incluso de que tuviera tiempo de soñar. Los médicos hablaron de precaución. Algunos hablaban de lo imposible.

Pero hablaba de esperanza.

Su adolescencia no fue amable. Las miradas, los juicios, las críticas… A veces se ha reducido a su diagnóstico, como si fuera solo una etiqueta médica. Dudamos de ella, de su fuerza, de su futuro.

Sin embargo, tras los silencios y las lágrimas, había una determinación silenciosa. Un deseo de demostrar —no a los demás, sino a sí misma— que su vida no está dictada por el miedo.

La enfermedad está ahí, sí. Real. Exigente. A veces injusto.

Su historia no es la de un milagro.

Es la de una pelea.

De perseverancia silenciosa.

De una esperanza que se mantenía viva cada día, incluso cuando todo parecía sombrío.

Y, sobre todo, es la prueba de que podemos superar predicciones, juicios y desesperaciones…. Cuando decidas no rendirte.

Un Enorme Agradecimiento al escritor anónimo por estas palabras